Luego de un clásico español vibrante, emocionante, impredecible, que pudo ser para cualquiera de los dos, el mundo del fútbol se quedó con ganas de más. Principalmente los que no tenemos Direct TV.
Pero la Champions nos daba la posibilidad de una revancha. Y así asistimos estos dos días a los partidos de vuelta de las semis.
Ayer primero, el Chelsea nos cagó. Clasificó luego de ir perdiendo 2-0, con un hombre menos y con los micros doble piso londinenses en la puerta del área chica, para regocijo de Julio Ribas.
Hoy el Bayern Munich hizo el resto. Avanza a la final luego de una paupérrima definición por penales digna del Torneo Preparación.
Nos quedamos con las manos vacías. Simplemente deseamos que el sábado 19 de mayo la final de la Champions no la vea ni Platini.

No hay comentarios:
Publicar un comentario